El bajo perdido: cómo el Höfner de 1961 de Paul McCartney encontró el camino de regreso a casa.
En el sitio oficial de Paul McCartney —PaulMcCartney.com— se publicó un post especial que relata en detalle la increíble historia del regreso del Höfner 500/1 de 1961, el legendario bajo que fue robado en 1972 y que permaneció desaparecido durante más de cinco décadas.
A continuación, comparto y resumo esta extraordinaria historia sobre cómo el instrumento finalmente encontró el camino de vuelta a casa.
En 2024 ocurrió algo que parecía imposible: el bajo Höfner 500/1 de 1961 de Paul McCartney, perdido durante más de medio siglo, finalmente regresó a sus manos. La historia dio la vuelta al mundo y se convirtió en el eje del documental McCartney: The Lost Bass, emitido por BBC. Para muchos fans, no se trataba solo de recuperar un instrumento: era recuperar una pieza fundamental de la historia de The Beatles.
La historia comienza en 1961, cuando los Beatles tocaban en Hamburgo. Tras la salida de Stuart Sutcliffe, Paul tuvo que asumir el rol de bajista. Durante un tiempo utilizó el bajo de Sutcliffe —tocándolo al revés, ya que Paul es zurdo— hasta que decidió comprar uno propio. Mientras caminaba con George Harrison mirando escaparates de tiendas musicales, encontró el instrumento que cambiaría su historia: un Höfner 500/1 en una tienda Steinway en Hamburgo. Era perfecto para zurdos y, sobre todo, asequible. Paul recuerda que costó alrededor de 30 libras (menos de 300 marcos alemanes). Con ese bajo grabó los primeros álbumes de la banda: Please Please Me y With the Beatles en Abbey Road Studios.
En 1963 la Beatlemanía explotó y el Höfner se volvió inseparable de la imagen de McCartney. Aparecía en conciertos, fotografías y portadas, convirtiéndose en el “bajo Beatle”. Ese mismo año, la propia compañía Höfner le envió a Paul un nuevo modelo —el famoso Höfner de 1963— que terminaría convirtiéndose en su instrumento principal durante décadas. El bajo de 1961 pasó entonces a ser un instrumento de respaldo, aunque seguía apareciendo ocasionalmente en el estudio y en giras.
La última vez que se vio claramente fue en 1969, durante las sesiones del álbum y película Let It Be, filmadas en los estudios Twickenham y visibles hoy en el documental The Beatles: Get Back de Peter Jackson. Poco después llegó la separación de los Beatles. A comienzos de los años 70, McCartney estaba trabajando con Wings y moviendo constantemente su equipo entre estudios. En 1972, mientras se dirigía al estudio de Basing Street en Notting Hill, parte del equipo quedó en una furgoneta durante la noche. A la mañana siguiente, el vehículo había sido forzado y varios objetos habían desaparecido. Entre ellos, el bajo Höfner de 1961. Se hizo una denuncia policial e incluso apareció un pequeño aviso en el periódico Evening Standard, pero nunca hubo respuestas. Durante décadas se creyó perdido para siempre.
La historia dio un giro inesperado en 2018. Mientras trabajaban en el estudio de Sussex, Paul y su jefe técnico Keith Smith recibieron la visita de Nick Wass, de Höfner. Estaban intentando replicar el bajo del 63 para tener un buen reemplazo cuando Paul comentó casi al pasar: «Lo que de verdad quiero es recuperar mi antiguo bajo». Esa frase inspiró la creación del Proyecto del Bajo Perdido, una búsqueda global que durante años siguió pistas que iban desde California hasta historias de robos y reventas.
En 2023, el proyecto comenzó a tomar fuerza con la incorporación del periodista Scott Jones, la investigadora Naomi Jones y la especialista en redes Cathy Harrison. Mientras tanto, Paul ensayaba en Los Ángeles para la Got Back Tour. Un día, alguien llegó a la puerta del estudio con un bajo. Keith Smith pidió fotografías y notó algo sorprendente: el instrumento tenía un acabado rojo degradado muy peculiar, producto de una reparación realizada en los años 60 por el técnico de los Beatles Mal Evans. Ese detalle coincidía exactamente con el bajo perdido.
Keith llevó las imágenes a Paul.
“Tengo algo que necesito contarte”, le dijo.
Paul respondió: “¿Qué pasa? ¿Todo bien?”.
Keith contestó: “Creo que sí…”.
Cuando abrió el portátil y mostró la fotografía, la reacción fue inmediata. Paul exclamó:
“¡Oh, my love! Es mi bajo.”
Lo reconoció al instante, incluso por su viejo estuche verde. Ambos recordaron que se les erizó la piel al darse cuenta de que, después de 50 años, el instrumento había aparecido.
Tras la emoción inicial llegó el proceso de autenticación. Nick Wass voló al Reino Unido y pasó un día entero desmontando y examinando el instrumento. Al día siguiente llamó con la confirmación:
“¡Es este! ¡Es el bajo de Paul!”
El problema era que el instrumento estaba en pésimas condiciones: mástil agrietado, piezas incorrectas y pastillas que no funcionaban. Para restaurarlo trabajaron junto al luthier británico Martin Harrison, quien lo reparó pieza por pieza. La decisión fue clara: no devolverlo a su estado de fábrica, sino mantenerlo tal como estaba cuando fue robado en 1972, con su distintivo acabado rojo sunburst.
Cuando finalmente estuvo listo, Keith llevó el bajo al estudio y se lo entregó a Paul. Lo conectaron a un amplificador y McCartney comenzó a tocar. Según recuerdan, estaba absolutamente feliz. El sonido era diferente al del bajo del 63, pero igualmente especial.
La historia tuvo su momento culminante en 2024, durante el último concierto de la gira Got Back en el The O2 Arena de Londres. Aquella noche, con invitados especiales como Ronnie Wood y Ringo Starr, Paul decidió presentar el instrumento al público.
Antes de tocar, dijo a la audiencia:
“Hace 50 años tenía otro bajo además de este: mi bajo original. Para ser sincero, me lo robaron y lo hemos estado buscando durante 50 años. ¡Pues lo recuperé! Así que aquí está, haciendo su primera aparición en un escenario en 50 años: ¡es mi bajo original!”
Acto seguido, interpretó Get Back con el instrumento recuperado. Fue la primera vez que ese bajo volvía a sonar en un escenario desde principios de los años 70.
Después de medio siglo de misterio, el instrumento regresó finalmente a casa. Hoy el Höfner de 1961 vuelve a formar parte del arsenal musical de Paul McCartney. Y aunque su famoso bajo del 63 sigue siendo su compañero habitual, este antiguo sobreviviente —robado, perdido y recuperado— representa algo más que un instrumento: es una pieza viva de la historia de los Beatles que, contra todo pronóstico, encontró nuevamente el camino de regreso a su dueño.
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